domingo, 26 de agosto de 2012

¿Sirven para algo las acciones de Sánchez Gordillo?



José Manuel Sánchez Gordillo se ha convertido en el personaje del verano ¿Héroe o villano? ¿Fenómeno de masas o defensor de los desfavorecidos? El alcalde de Marinaleda ha liderado un 'show' mediático durante todo el periodo estival con ocupaciones, asaltos a supermercados y declaraciones diarias a la prensa. Pero, ¿han servido de algo sus acciones?

El líder sindicalista andaluz se ha convertido en un filón para los medios de comunicación. Los audímetros se disparan con su presencia (véase los programas ‘El gran debate’ de Telecinco, que anotó un 15,4% de ‘share’, o ‘Al rojo vivo’ de laSexta) y es portada en los grandes diarios internacionales: Financial Times le define como un Robín Hood, The Guardian lo compara con Ghandi o The New York Times le llama Don Quijote.

El objetivo de Sánchez Gordillo es intentar transmitir un mensaje claro: los más desfavorecidos son los que pagan esta crisis económica, mientras los poderosos quedan totalmente impunes. Un mensaje en principio, razonable. Pero analicemos lo que opinan sus defensores y contrarios:

  -- Quienes le apoyan considera que Sánchez Gordillo actúa por “solidaridad”. Es el caso de la Plataforma de Afectados por las Hipotecas, que está del lado del líder sindical.

  -- Su nómina de detractores, sin embargo, es mucho mayor. Por ejemplo, el ayuntamiento de Écija, localidad donde asaltó un supermercado, condenó la acción de manera inmediata. Los medios de comunicación, por su parte, tampoco se han posicionado de manera clara a favor del alcalde sevillano.

  El motivo por el que haya más ciudadanos en contra que a favor de los asaltos y ocupaciones de Sánchez Gordillo es el método que emplea para realizar sus reivindicaciones. Se trata de actitudes que han sido denunciadas ante las Fuerzas de Seguridad y que, por tanto, podrían ser constitutivas de delito. El conde de Segorbe interpuso una demanda ante la Guardia Civil y Mercadona también presentó una denuncia por agresión a sus cajeras.

El abogado José María de Pablo, autor de ‘La cuarta trama’, asegura que lo que hizo Sánchez Gordillo y el resto de sindicalistas en los supermercados fue un robo: el artículo 237 del Código Penal establece que el delito de robo se realiza con “violencia o intimidación en las personas”. La pena que fija es prisión de uno de cinco años.

La clave para poder condenar a Sánchez Gordillo pasaría por conocer si el alcalde de Marinaleda intervino en el robo. Él sostiene que solo realizó “maniobras de distracción”. Para De Pablo, esta no es una buena estrategia de defensa, “porque si realizó maniobras de distracción se convirtió entonces en cooperador necesario del robo, o como mínimo, en un cómplice. La cooperación necesaria se castiga con la misma pena que la autoría, y al cómplice simplemente se le rebaja la pena en un grado”.

Dicho esto, hay que tener en cuenta que Sánchez Gordillo es aforado, por su condición de parlamentario andaluz, y no puede ser detenido. Solo podría serlo en caso de que existiera un riesgo de fuga. José María de Pablo considera que no existe tal y que por tanto no era necesario detenerle. Sí se le enviará, no obstante, una citación judicial. Como vemos, las ocupaciones y asaltos de José Manuel Sánchez Gordillo pueden ser constitutivas de delito desde el punto de vista jurídico. El alcalde de Marinaleda, por tanto, podría tener que enfrentarse a un juicio próximamente por lo que ha hecho.

Este es el motivo por el que los partidos políticos, incluido el suyo –Izquierda Unida-, no están defendiendo sus acciones. Rozan la ilegalidad y hasta pueden sobrepasar esa línea roja, de ahí que no esté contando con el apoyo de las formaciones que simpatizan ideológicamente con él.

Algunos políticos consideran que el fondo de sus acciones es el apropiado. Así lo ha expresado un destacado dirigente autonómico del PSOE, que prefiere mantener el anonimato. La dirección socialista, por su parte, ha criticado la “demagogia” de Gordillo y, por tanto, en el partido no ha habido de momento voces contrarias a esta opinión.

El problema de lo que está haciendo José Manuel Sánchez Gordillo son, por tanto, las formas y el método empleado. No es el adecuado y podría acarrearle algún problema. Mientras él amenaza con seguir con sus acciones de protesta, la pelota, ahora, está en manos de los jueces.

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